El blog de Mitxel Olabuénaga | ¿Tiene la mejora educativa un “cerrado por vacación”?
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¿Tiene la mejora educativa un “cerrado por vacación”?

asdJesús Salido, presidente de la CEAPA, no cree que estos deberes sean necesarios. Es más, resalta las consecuencias negativas que puede acarrear esta práctica y apela a los derechos de los niños para apoyar su tesis.

—Con la llegada del fin de curso las familias nos disponemos a organizar el verano según nuestros propios horarios laborales y familiares, y también condicionadas por las recomendaciones (en algunos casos instrucciones) que recibimos por parte del profesorado de nuestros hijos e hijas, mediante un listado de tareas, lecturas, trabajos, escrituras, operaciones matemáticas, ortografía, cuadernos de verano… que deben cumplimentar y en algunas ocasiones entregar a principio del siguiente curso.

—Mandar deberes para el verano, supone una práctica demasiado habitual, en ocasiones incluso a pesar de obtener unos buenos resultados académicos, y los argumentos que nos encontramos las familias son más que cuestionables ya que en ocasiones se pretenden justificar por las bajas calificaciones, a pesar de haber superado todas las asignaturas, apreciando que no se ha esforzado lo suficiente, y no merece disfrutar plenamente del verano, por lo que así no perderán el hábito al estudio, y serán más responsables y disciplinados.

—También nos encontramos con el alumnado con asignaturas suspensas que se enfrenta a un verano de estudio en solitario, sin posibilidad de resolver dudas, salvo que pueda permitirse costear una academia o clases particulares, cuando en el propio centro educativo podría recibir clases de refuerzo de las asignaturas suspensas durante el mes de julio y realizar las pruebas extraordinarias en ese mes, y pudiendo decidir cómo gestionar su propio tiempo de ocio restante.

—El alumnado español según la OMS dedica muchas horas al día a realizar deberes durante el curso escolar y ha llamado la atención sobre los perjuicios que ello supone para su salud tanto física como mental, por la presión a la que se ven sometidos diariamente por esta causa.

—La realización de deberes en un tiempo que debe destinarse al ocio personal, provoca agobio, cansancio, estrés, desmotivación frente al estudio, poco tiempo para jugar con los amigos, aislamiento respecto a la vida de su barrio.. etc.

—Sin olvidar cómo influye de forma negativa en la relación familiar ya que se reduce de una forma importante el tiempo que se comparte en familia al pasar mucho tiempo solos en sus cuartos compartiendo poco más que las comidas y cenas, y condicionando los temas de conversación familiar que se reducen casi a una única frase que se repite frecuentemente con enfados: ¿has hecho los deberes?

—Como sociedad avanzada, no debemos olvidar que el artículo 31 de la Convención Internacional del 20/11/1989 sobre los derechos del niño dice: «El niño tiene derecho al descanso, al esparcimiento, al juego, a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente de la vida cultural y social…»

Tomado de ww.abc.es

 

NOTAS de MITXEL

  1. Mucho me extraña que, tras la descalificación realizada por la misma persona y organización de los deberes durante el curso, se entretenga, ahora, en justificar su no existencia durante las vacaciones. Sobra porque, en definitiva, lo que está en cuestión no son tanto los deberes escolares sino determinados conceptos previos que, normalmente, no se someten a debate.
  2. Comencemos por los “Derechos del niño” que se citan (correctamente) en el último de los apartados y con referencia al “descanso, esparcimiento, juego, actividades recreativas…”. Radicalmente de acuerdo. Una simple pregunta: ¿este derecho debe aplicarse las 24 horas diarias de los tres meses de vacaciones de que dispone un menor?… Ya el maestro Dumazedier escribía acerca de las tres dimensiones del Ocio: Descanso, Diversión, Desarrollo personal. Por lo visto nos quedamos exclusivamente con las dos primeras.
  3. En el primero de los apartados se escribe: “Con la llegada del fin de curso las familias nos disponemos a organizar el verano según nuestros propios horarios laborales y familiares”… Parece claro que el “sujeto” de la organización es la “familia”… ¿Toda la familia? ¿Se tiene en cuenta al menor?… ¿No es uno de sus derechos el “participar libremente de la vida cultural y social”?… ¿Dejarían unos padres de ir a donde les apetezca porque el menor “libremente” no desea hacerlo?…
  4. Resulta cansino, a mi modo de ver, el utilizar a tiempo y destiempo el informe de la OMS acerca de los perjuicios físicos y mentales que conlleva para el menor español la dedicación de muchas horas para la realización de deberos durante el curso escolar. Diré, en principio, que la afirmación no se centra en “deberes sí o no” sino en la “cantidad” (material o temporal) de los mismos. El adjetivo, por otra parte, es un tanto insustancial por cuanto, en una paleta de cantidades, tendríamos “muchísimo, muy mucho, mucho, poco mucho, poco y nada”. ¿Dónde nos quedamos para que la salud (física y mental del menor) no se vea perjudicada?
  5. Uno de los rasgos más penosos de la cultura neoliberal es el “resultadismo”. Algo de ello trasluce el texto (“buenas notas”, “malas notas”). Para obtener “buenas notas” parece que basta con “estudiar” y si no se obtienen es porque no se ha estudiado lo suficiente. Si uno obtiene buenas notas ¿para qué estudiar en verano, en navidad, en semana santa, en el fin de semana…? Su recompensa es NO ESTUDIAR… Y, en mi opinión, esta visión debe cambiarse por cuanto no se trata de “estudiar para obtener un resultado” sino de “trabajar para mejorar nuestras competencias para la vida”.
  6. Y, la mejora, no tiene “parones”, no tiene “vacíos”… Un menor escolarizado no puede “aparcar” el “libro” en ningún momento del año… Cosa diferente es su “tipología”, su “temporalización”, su “rendimiento de cuentas”… Y, si el menor tiene algún déficit competencial, habrá que ayudarle a planificar su mejora. Esta es la intención principal y universal de los “deberes vacacionales”. Μηδέν άγαν (Nada en demasía) afirmaba el oráculo de Delfos… ¡Posiblemente ahí esté el punto de encuentro!… ¡Provechosas vacaciones!…

 

 

 

1Comment
  • Benito Martínez Betanzos
    Posted at 11:10h, 11 Julio Responder

    Totalmente de acuerdo contigo, Mitxel. Solamente me ha llamado la atención esta frase: “Parece claro que el “sujeto” de la organización es la “familia”… ¿Toda la familia? ¿Se tiene en cuenta al menor?… ¿No es uno de sus derechos el “participar libremente de la vida cultural y social”?… ¿Dejarían unos padres de ir a donde les apetezca porque el menor “libremente” no desea hacerlo?…” Entra en juego la libertad; y pienso que el menor aún no tiene desarrollado el alcance de su libertad. Por eso se le considera menor. Y por eso pienso que no está en condiciones completas para imponer a la familia toda sus opiniones que no es raro que a veces sean caprichosas. Un abrazo. Benito

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