El blog de Mitxel Olabuénaga | ¡Andalucía o Andaluciano!
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¡Andalucía o Andaluciano!

asdSiempre se puede esperar una pirueta -¡alehop!- de los centinelas de la corrección progresista de la Junta de Andalucía, donde se cultiva el prurito de ser la reserva espiritual de la socialdemocracia, aunque no haya evidencias para sostener ese tachintachán. Lo nuevo: otro plan de igualdad de género en la Educación con el que, por norma, ya no se puede decir “los andaluces” en el aula sino “población andaluza”, no se puede hablar de “los políticos” sino “la clase política”, y por supuesto no “los alumnos” sino “alumnos y alumnas”, “padres y madres” y suma y sigue. Fin del sustantivo de uso genérico para toda la especie.

Es esa práctica llevada ya al ridículo por la clase política con marchamo progresista -carne de caricatura cuyo paroxismo son “los jóvenes y las jóvenas” de la bodeguiya al bibianismo- que violenta el principio de economía del lenguaje y las advertencias de la propia Academia sobre el fárrago resultante. La gramática, la lógica, la sintaxis y la eufonía se sacrifican a una construcción ideológica del discurso.

Si el plan sólo fuera ridículo, se podría considerar inocuo hasta cierto punto. También es ridículo usar medallas de oro de ringorrango o pulseritas corporativas, y no pasa nada. Pero esto va más allá; supone ya una imposición, un programa sin “permisividad” cuyo incumplimiento, una vez implantado, generará “denuncias”. Es de locos… y locas. Este obligacionismo es, claro, la cara B del prohibicionismo de los nuevos inquisidores. Reformulada la norma, debe leerse así: “La Junta de Andalucía prohíbe decir genéricamente ‘niños’ o ‘alumnos’ en el aula, aunque sea lo adecuado gramaticalmente, y obliga al desdoblamiento de género”.

Otro capítulo más de los prohibicionismos de quienes quieren legislar hasta las preferencias y gustos. Ya sucedió con las corridas de toros, sobre lo que Savater ha escrito brillantemente, véase su Tauroética. El filósofo recuerda que es como prohibir el adulterio, algo que te puede parecer bien o mal, pero sería peligrosamente chusco proclamar ¡queda prohibido irse a la cama con la vecina del 3º! En Andalucía hay datos inquietantes de machismo entre los jóvenes, sí, y malos resultados educativos. Y son dos cosas que esta norma no va a cambiar.

TEODORO LEÓN GROSS

Tomado de www.elmundo.es

 

NOTAS de MITXEL

  1. Es evidente que el “lobby” en defensa del género sobre el sexo tiene sus muchos aliados y sus muchas influencias. Normalmente acompañadas de sus buenos dineros provenientes de vete a saber dónde… De siempre han funcionado así las ideologías. ¡De todo tipo!… Por tanto, nada nuevo por mucho que se pretenda mostrar como la panacea de la “igualdad”. En todo caso del siempre denostado “igualitarismo”.
  2. No hace mucho asistí a una jornada sobre “género y educación” (o algo por el estilo). La señora o señorita (quizá ni se pueda utilizar ya esta denominación) daba por hecho que lo que venía a vender (porque cobraba) era un producto que cualquier animal con uso de razón le iba a demandar con sonora efusividad. Entre los espacios que debían corregirse por atentar contra el “género” estaba el Diccionario de la Real Academia. Un poco “trasquilada” salió siquiera sea por confundir tal Diccionario con aquel que parte de los principios del llamado “género”.
  3. La libertad para defender una propuesta debe estar en el fundamento de toda sociedad moderna. La propuesta de los colectivos que defienden el “género” sobre el “sexo” no deja de ser una más (aunque suene a incorrección) de las muchas que pululan por el espectro ideológico. Ocurre que, en muchas ocasiones, somos llevados por lo “novedoso” sin aplicar a la novedad una mínima crítica. Confundiendo (en esto son maestros los “novedosos”) la ciencia con la filosofía. Lo cierto con lo ideológico. Termino: nacemos con un sexo determinado por la naturaleza. Es innegable que hay casos, muy concretos, de disociación. Derecho tienen, por supuesto, a que se trate su problema con profundidad. Habrá que reconocer, sin embargo, que esta es una cuestión más compleja que la mostrada, en ocasiones, por los medios de comunicación.
  4. El Documento de la Junta de Andalucía (que he leído) no es sino un despliegue del dicho “matar moscas a cañonazos” o, de otro modo, rozar el ridículo. Por lo que sé es un antiguo documento que ha sido retomado vete a saber por qué en nuestros días. Mucho me temo que, en breve, algún Consejero o Consejera de la Junta andaluza proclamará que no son sino “recomendaciones”… Comencemos siendo coherentes: nada de Andalucía; en todo caso Andalucía/Andaluciano.

 

 

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