El blog de Félix Villafranca | Otro sitio más de Vincentian blogs
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Evocaciones al atardecer / 29.07.2014

[caption id="attachment_654" align="alignleft" width="300"] Foto del curso de Félix Villafranca al comienzo del año escolar 54-55.[/caption] Desde que tomé la decisión, apoyado por mis padres, de irme a Pamplona “para ser como el P. Langarica” (esa fue la fuerza motriz primera), mi vida dio un salto de 180 grados. Don Serafín, el párroco recién estrenado, que trajo la misión a Ribaforada, era todo un pastor de su rebaño. Él fue el primero en dar gracias a Dios por el fruto ubérrimo de la misión: aparte de la gran transformación...

Evocaciones al atardecer / 05.06.2014

[caption id="attachment_643" align="alignright" width="266"] El P. Langarica con los niños en la misión de Ribaforada, 1950[/caption] Aquel niño servicial, bondadoso, sensible y adaptable a todo, hasta en el comer y en las costumbres bárbaras de los niños de su tiempo, fue creciendo en todo, al ritmo que marca la naturaleza y el entorno… No tengo claro si crecía más deprisa en mí el diablillo o el ángel que llevaba dentro… Los niños de los pueblos, en aquel entorno y en aquellos años, no solían ser precoces en eso del despertar...

Evocaciones al atardecer / 03.06.2014

Uno no nace ni santo ni demonio, ni siquiera algo intermedio, sino todo a la vez, a vaivenes intermitentes. San Pablo dice más o menos: “Siento que hay en mí una fuerza bipolar, como dos corrientes contrarias que luchan dentro de mí, la una contra la otra, la ley del instinto con la ley del espíritu… Por eso, a veces, hago lo que no quiero y me revelo contra mí mismo…” Esa podía ser la traducción libre del texto de Pablo Rom. 7, 14-17. Hoy nos hacen sonreír maliciosamente...