El blog de Félix Villafranca | Los Paúles del Este nos reunimos en Cartagena (13 de Febrero de 2017)
1397
post-template-default,single,single-post,postid-1397,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-9.5,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Los Paúles del Este nos reunimos en Cartagena (13 de Febrero de 2017)

El runruneo del 400 aniversario del carisma  vicenciano sigue sonando en nuestros oídos por estas latitudes y nos apremia a acelerar el paso, a pesar de ser estas fechas poco propicias para multiplicar las reuniones, ya que las tandas de Ejercicios relantizan los compromisos comunitarios.

A pesar de eso, decidimos mantener nuestro calendario de reuniones del Este. Y esta vez tocaba en Cartagena. Y allí estuvimos sin perezas, aunque algunos llegaran con retraso. El primero en llegar, como suele suceder, fue el más lejano, Ángel Aoiz, que venía de los madriles; después, los de  Albacete: Marino, Helios y un servidor; por último, los de Alicante, Pedro, Javier y Patricio Sabater. La Comunidad de Cartagena sólo pudo asistir en pleno a la comida.

Entre la llegada del primero y de los últimos hubo tiempo para confraternizar y saborear los variados y apetitosos aperitivos que la Comunidad acogedora había preparado, remojados con buen vino.

Pasadas las 12.30, nos reunimos en la sala designada y entonamos los cantos que venían a cuento: “Los pobres de la tierra”, para empezar; e “Id por el mundo”, para terminar. Y entre canto y canto, una reflexión sobre el evangelio y un texto de San Vicente, convenientemente elegidos. El final de la oración fue la oración del Papa Francisco a la Virgen.

El tema de estudio propuesto para el diálogo, tomado de Anales y redactado por el P. Felipe Nieto, “Llamados a evangelizar”, era demasiado denso como para incarle el diente del todo. Así que el dialogo estuvo marcado por nuestras experiencias, las que conectaban con los puntos álgidos del tema, y marcaban huella  en nuestro peregrinar evangelizador.

Enseguida fuimos al grano: lo nuestro era evangelizar  a los pobres, de palabra y de obra: aquí metimos lo de las periferias de todo tipo, la primera evangelización, adaptada a nuestro tiempo,  a nuestras circunstancias. Más difícil lo tuvimos cuando tratamos de acercarnos al cómo, cuándo y quien o quienes. Ironizamos cuando tratamos de marcar las estrategias concretas y tratamos de descifrar ese ideal tan en boga que parece el elixir que lo remedia todo: Inculturar el evangelio y evangelizar la cultura. Según nuestra interpretación, el ideal sería que fueran ellos, los de su propia cultura: gitanos, emigrantes, los que hablan su propio idioma o tienen los mismos ejes referenciales, los que deberían evangelizar a los suyos.. Pero quien se atreve con este reto. Mientras tanto, nosotros seguiremos siendo los payos, los de fuera, los extraños…Humildemente confesamos nuestro cansancio, nuestro  pesimismo: después de tantos años en las seiscientas,  en Lo Campano, aparentemente muy exiguos son los resultados. Ellos no cambian, no entienden nuestros gestos ni nuestro anuncio evangelizador. En la penumbra quedó latente, aunque sin explicitarse, la afirmación subconsciente de que mejor es irnos todos de misiones, de misiones “ad gentes”, claro…

Pero alguien se atrevió a levantar el vuelo. Lo nuestro, a pesar de todos los pesares, dijo sin miedos, es ser portadores de esperanza, con hechos, gestos y palabras, no solo con elementos oscuros, sino con la claridad de la certeza de que Dios sigue actuando con nosotros y a pesar de nosotros y de nuestras deficiencias. Y evocamos, sin mencionarla explícitamente, la sentencia evangélica: “Uno es el que siembra, otro el que riega y otro el que da la cosecha”. Nos atrevimos a profetizar que lo nuestro es sembrar contra toda esperanza.

Pero también matizamos algunas cosas: más que aspirar a grandes resultados, resaltamos la importancia del seguimiento y dialogo personal y familiar o de pequeños grupos; estar atentos a sus deseos y expectativas, contar con ellos, manifestar nuestra confianza en ellos…

El último punto de reflexión y dialogo fue más bien una llamada de atención hacia los abusos masivos de ciertas organizaciones nacionales e internacionales, que,  bajo una publicidad engañosa, tratan de sacar beneficio, en forma de ganancias del todo abusivas y claramente injustas. Y aquí citamos cadenas de alimentación  que especulan con los precios y ganancias; almacenan y compran  en momentos de abundancia y bajos precios para revender los productos a precios astronómicos, en épocas de escasez. Hasta la ONU y Organizaciones internacionales de prestigio se ven involucradas en estos abusos escandalosos.

Concluimos con una advertencia severa, especialmente importante para vicencianos y organizaciones de iglesia que luchan por la justicia y la promoción de los pobres de la tierra: No invertir nunca en organizaciones internacionales,  de cualquier tipo que sean, que especulan con los alimentos.

Entre adioses e ijujús nos despedimos hasta nuestro próximo encuentro, con las ideas claras y los ánimos a punto de explotar.

Félix Villafranca

No Comments

Post A Comment