El blog de Félix Villafranca | Evocaciones al atardecer XX: Benagalbón, 1980
1373
post-template-default,single,single-post,postid-1373,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-9.5,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12,vc_responsive

Evocaciones al atardecer XX: Benagalbón, 1980

Gestación del encuentro

Sor Aurorra Bernardo, una de las grandes impulsoras de JMV.

Sor Aurora Bernardo, una de las grandes impulsoras de JMV.

Entremos en el túnel del tiempo. Al adelantar mi experiencia en Benagalbón al orden cronológico de mi pequeña historia, quiero dar continuidad a la mención hecha anteriormente sobre la relación virtual hipotética entre Murguía y Benagalbón. El relato de mi presencia en Benagalbón en aquellos inolvidables primeros cinco años, del 80 al 85, no es prolongación ni complemento de mi acción pastoral en Murguía. Si bien el proyecto de Benagalbón nace en las reuniones de los Delegados Provinciales de la Familia Vicenciana en Madrid, durante los cursos 78-79, y 79-80, justo durante mi destino en Murguía, el gran proyecto pastoral de Benagalbón comienza su andadura precisamente el verano 80, cuando soy destinado de Murguía a Baracaldo. También en este cambio andaba de por medio la Providencia, como comprobaremos al hablar de mi nuevo destino en la parroquia de San Ignacio de Baracaldo, en uno de los barrios más emblemáticos, por sus condiciones precarias de vida, llamado Remar.

No fue nada fácil alcanzar el acuerdo de un gran encuentro nacional de todos nuestros jóvenes. Todavía no habíamos superado la resaca de cambios nacidos al soplo renovador del Vaticano II. Y no era precisamente el cambio de nombres, de Hijas de María a EMAS (Equipos Marianos de Apostolado Seglar), lo que más importaba. Ese cambio de nombre fue, en mi modesta opinión, irrelevante, No acertábamos a dar con los cambios que requerían los nuevos tiempos. En más de una Provincia Vicenciana cundía el desaliento y la falta de ritmo. Hubo incluso deserciones vocacionales entre los Responsables Nacionales de esta pastoral joven. Cierto que había intentos y búsquedas; algunas Provincias habían soltado amarras y se habían lanzado a altamar, como es el caso de la Provincia de San Sebastián y de algunas otras, de las que sólo tengo referencias, pero de las que no tuve un conocimiento preciso. También hay que resaltar la decisión seria de Visitadores y Visitadoras de renovar a fondo sus representantes respectivos en el Equipo Nacional de pastoral Juvenil Vicenciana de aquellos tiempos de retos profundos.

Estas son las personas, fechas y acontecimientos estelares que propiciaron el alumbramiento del encuentro nacional de JMV en Benagalbón, en el verano de 1980, que bien puede considerarse un nuevo Pentecostés en la pastoral juvenil vicenciana de España:

  • La Semana Vicenciana de Salamanca en el 76 sobre la catequesis, en la que se resalta la importancia de la catequesis para la evangelización y se presenta una experiencia de evangelización rural por parte de la Provincia de Sevilla, y un grupo de jóvenes del norte manifiestan su deseo de acompañarlas en verano.
  • El nombramiento por parte de los Visitadores y Visitadoras de un nuevo equipo de Delegados Provinciales de la pastoral vicenciana, con nuevos ánimos.
  • La presentación de los nuevos planes de este equipo a los Visitadores y Visitadoras en su encuentro de Zaragoza, en Septiembre del 78, de lo que ya hemos hablado en el apartado anterior.
  • Las reuniones de los Delegados Provinciales de Pastoral Vicenciana en Madrid a lo largo de los años 78-79, que sirvieron para atizar el fuego misionero y vicenciano, nunca apagado del todo.
  • La disponibilidad y aportaciones de la Editorial CEME, por medio de su Director P. Enrique Rivas.
  • El aliento y entusiasmo de los anteriores responsables de la pastoral nacional vicenciana: P. José Luis Cortázar, animador, durante años, de la juventud mariana en España; El P. Fernando Vega, responsable e impulsor incombustible de la Filatelia misionera vicenciana; P. Raigoso, incansable asesor de la Juventud mariana en la Provincia de Madrid; la incorporación al equipo de Delegados Provinciales de la pastoral juvenil vicenciana del P. Juan Amengual, de la Provincia de Barcelona, que traía la brisa fresca de su experiencia con la juventud en su Brookling del alma…Sería prolijo y cansino nombrar a tantos Padres y Hermanas, sobre todo Hermanas, que, desde su entrega callada, casi anónima, aportaron la leña y las ramas secas que hicieron posible encender aquella gran hoguera.
  • La presencia, en nuestras reuniones de Madrid, entre bastidores, al principio, y abiertamente después, del P. Lusarreta, Director, a la sazón, de la Provincia de Hijas de la Caridad de Granada. Él fue, sin duda, el gran impulsor de este encuentro nacional en Benagalbón; y el que, por intuición e impulso misionero y vicenciano, vio claro que este encuentro debía ser, por su propia naturaleza, mariano y vicenciano. Asi, tan sencillamente, nacieron las JUVENTUDES MARIANAS VICENCIANAS, que debían tener como ELEMENTO CONSTITUTIVO ser un movimiento ECLESIAL, MARIANO, MISIONERO Y VCENCIANO.
  • El P. Félix en pleno diálogo con hermanas responsables del Encuentro.

    El P. Félix en pleno diálogo con hermanas responsables del Encuentro.

    La renuncia prematura a su nuevo cargo del P. Celestino Fernández, que había sido nombrado, poco tiempo antes, Director Nacional del movimiento mariano, también facilitó y adelantó el nombramiento del nuevo Director Nacional, que recayó en el P. Jesús María Lusarreta. Al presentar su renuncia, el P. Celestino, con su habitual espontaneidad y sencillez dijo, con estas o parecidas palabras: «Este no es mi campo ni el público al que estoy acostumbrado» Y siguió su camino por otros derroteros, fiel a su carisma, desde su dedicación al periodismo vicenciano.

  • No podemos obviar la disponibilidad incondicional de la Provincia de Granada, representada en su Visitadora, Sor María Luisa Rueda, y en la Madre Concha, Sor Concepción Fernández, benefactora integral y alma de la gran institución del colegio de Torre de Benagalbón. Esta mujer, Hija de la Caridad integral, amante de los niños pobres, luchadora, como pocas, abrió, desde el principio, su colegio, de par en par, al encuentro: realmente, a pesar de su avanzada edad, tenía corazón de madre y arrestos de joven de pocos años.

Preparación minuciosa del encuentro.

Si difícil fue la gestación, no lo fue menos la preparación del encuentro. Desde el principio fuimos conscientes del reto que teníamos delante. Era bonita y estimulante la idea, pero casi sonaba a sueño imposible, cuando despertamos a la realidad concreta.

Resumo los hitos que nos fijamos desde la primera reunión preparatoria que tuvo lugar en el encuentro de Delegados Nacionales el 24-25 de Noviembre de 1979, que se prolongaría después en el encuentro del 19-20 de Enero del 80. Justo después de la proclamación oficial del P. Lusarreta como Director Nacional de JMV, acordamos que el Encuentro Nacional de JMV de España tuviera lugar en Benagalbón (Torre de Benagalbón, Rincón de la Victoria), a menos de 20 kms. de Málaga, durante los días 17-21 de Julio de 1980. La ocasión era propicia, ya que conmemorábamos el 150 aniversario de las Apariciones de la Milagrosa a Santa Catalina Labouré.

Un joven saluda efusivamente al P. General

Un joven saluda efusivamente al P. General

Objetivos generales del encuentro:

  • Profundizar en la devoción a la Milagrosa y adaptarla a las exigencias de la Iglesia de hoy.
  • Revitalizar los grupos y reafirmar su identidad.
  • Convivir, celebrar y compartir la fe y la amistad.

Tema central:

  • María, la mujer que vivió las bienaventuranzas y lo proclamó en su canto del Magnificat: pobre, madre de los pobres; creadora del bien y de la justicia; de corazón limpio…. Aquel año precisamente estaba dedicado, a nivel de la Iglesia de España, al estudio de las Bienaventuranzas.
  • Y no sólo señalamos el tema, sino que nos repartimos el estudio previo de cada bienaventuranza, que las personas seleccionadas habían de presentar.

Posible dinámica a seguir: Vivir cada día la idea central en los siguientes aspectos:

  • Oración personal y comunitaria.
  • Reflexión personal y de grupo.
  • Celebraciones generales y específicas.
  • Mesas redondas.
  • Talleres.
  • Comunicaciones y vivencias.
  • Vigilias.
  • Fiestas compartidas.

Se especificaron detalladamente las implicaciones y cometidos de cada una de estas actividades para cada uno de los días del encuentro, lo cual no fue tarea fácll.

Selección de comisiones y distribución de las responsabilidades respectivas.

Mover a ritmo acompasado un número incalculable de jóvenes, venidos de tan diversas procedencias y costumbres, requería igualmente una planificación meticulosa y cronometrada. Ese sería el fin y el cometido de las comisiones requeridas. Me limito a reseñar cada una de estas comisiones que estimamos necesarias, sin entretenerme demasiado en pormenores que harían interminable este relato:

Materiales aconsejables:

Camisetas, gorras-viseras, medallones, megafonía fija y movible; material pedagógico: biblias, catequesis, cuadernos, bolis etc.

Acogida, orden, distribución de grupos, ambientación:

Juzgamos que esta comisión era de vital importancia y que requeriría turnos rotativos.

Dormitorios, camas, colchones o sacos de dormir etc.

Aunque la casa-residencia era grande, había que prever espacios suficientes en las clases y salones para que se pudieran acomodar todos los participantes, incluso estar preparados para acomodar una cespecie de dormitorios al aire libre o en tiendas de campaña.

Reunion de grupos en Benagalbón

Reunion de grupos en Benagalbón

Prensa, publicidad, medios de comunicación a nuestro alcance; invitaciones personalizadas.

Era de vital importancia para el buen resultado de esta aventura novedosa. Y nos tomamos muy en serio este apartado… Se mencionó (y creo que por primera vez en nuestra historia) la posibilidad de ponernos en contacto con el Consejo Nacional de Juventud y solicitar nuestra pertenencia al mismo con la admisión de uno de los miembros de nuestra Asociación como miembro permanente de dicho Consejo Nacional.

Inscripciones, control de pagos, subvenciones…

También este era un apartado importante, dado que nuestros jóvenes son de muy reducidos recursos y tampoco se podía abusar de la generosidad de las casas ni de las Procuras Provinciales Vicencianas.

Bar y ocio en general.

El relax y el ambiente festivo, así como los ratos de esparcimientos son indispensables, si queremos que el cuerpo y los ánimos estén a tope en los momentos de intensidad.

Sanidad, primeros auxilios.

En las grandes concentraciones, y en tiempo especialmente caluroso, hay que estar bien preparados para todas las emergencias.

Liturgia, celebraciones generales y específicas: eucaristías, reconciliación, vigilias, happenings…

Evidentemente esta era la comisión más importante; todo lo demás debía girar en torno a este objetivo prioritario. Y esto requería una distribución bien precisa de responsables de cada uno de estos apartados, que debería, a su vez, gestionar los equipos respectivos de gestión y de preparación inmediata.

La gran fiesta de Benagalbón-80.

Con estos preparativos y tan larga intensa espera, el primer Benagalbón auguraba un estallido de fiesta y amistad compartidas. La realidad superó las expectativas. Desde el primer momento sonaron los saludos y abrazos de jóvenes que se conocían ya de otros encuentros o de noticias entre grupos procedentes de lugares cercanos.

Por otra parte, la actividad programada no daba respiro al encasillamiento ni al stop pasajero. La movilidad era continua, y no podía olvidarse el instrumental de trabajo que la megafonía recordaba constantemente…

Hacer una reseña, aunque fuera breve, de todo lo que allá se vivió, sobrepasa con creces los límites de este pequeño informe. Me limitaré a resaltar los grandes momentos compartidos, sacados de la revista que se publicó, informando de aquel encuentro de Benagalbón-80

En la primera reunión general de la Asamblea, tuvo lugar la presentación de María, al aire tibio de una noche tranquila a orillas del mediterráneo.

Fue como un gozoso hapenning. Con inspiración poética nos transmitió el misterio de María elegida, desde el principio, para ser Madre y Virgen, unida inseparablemente a José por el amor más tierno y limpio. ¡Más de una hora emocionante hasta las lágrimas de aquellos adolescentes en búsqueda de belleza y de grandeza de corazón!

En Benagalbón Convivimos.

Es el otro gran eslogan que resalta la revista, y con razón. La convivencia en aquel Benagalbón fue de las que dejan huella. Las mismas celebraciones y encuentros de trabajo y diálogo, que, en otras ocasiones, resultan aburridos. repetitivos y cansinos, aquí resultaron vibrantes, llenos de colorido y de aportaciones interesantes. Se palpaba el aleteo del espíritu entre los corros de diálogo y en medio de la asamblea. Los ratos libres eran una continuidad de la fiesta, de otra manera y con otros recursos. El temple y la gracia de los andaluces enseguida brillaba; a esos grupos de andaluces, con gracia y salero, y con sus guitarras bien templadas, se arrimaban fascinados y expectantes los de otras procedencias….

En Benagalbón oramos.

Es la otra gran noticia de aquel Benagabón señero y referente. Se oró mucho y bien. Las Eucaristías se preparaban con mimo y con detalle. Los grupos tenían asignadas sus cuotas de participación. El canto, con voces angelicales y bien moduladas, después de ensayos exhaustivos, hacían de las celebraciones litúrgicas un encuentro en la tercera fase. En esta oración de alabanza, de búsqueda y conversión del corazón fue un acierto la novedad que introdujimos de crear la celebración continua del sacramento de la reconciliación. En la capilla, bien ambientada había permanentemente uno o varios sacerdotes que atendían a los jóvenes que buscaban la paz de sus conciencias en el sacramento, bien recibido, de la reconciliación.

La gran vigilia mariana del día 18 de Julio.

La entronización de María para presidir el encuentro, había calentado motores; la Vigilia solemne de la noche del 18 constituyó la apoteosis. A partir de este momento todo fue distinto y se vió desde distintas perspectivas.

Comenzó la Vigilia con testimonios vivos de lo que había significado la figura de María a lo largo de su vida cristiana: hubo testimonios emocionantes de jóvenes. casados, Hijas de la Caridad, Paúles, ancianos y enfermos… Y todos coincidieron: sin la Madre, sin María, todo hubiera sido distinto en su vida privada y en su vida de relación.

La gran Vigilia Mariana del 18 fue una combinación casi perfecta de luz y sonido, de imágenes vivas y fotografías, de música y sueños hechos realidad palpitante. La imaginación creativa de Sor Dominica Peña y su pluma, de vena poética, alcanzaron su cenit…

A modo de conclusión. Hora estelar.

El Superior General, P. McCullen, en Benagalbón.

El Superior General, P. McCullen, en Benagalbón.

Recojo sólo este pequeño apartado de los cinco que elaboró la Provincia de Granada como conclusiones del encuentro:

  • «En la vida de las personas como en la historia de los pueblos, hay momentos estelares, que deciden definitivamente una orientación y suerte en su existencia.
  • Para el Movimiento de Juventudes Marianas Vicencianas de España el encuentro nacional de Torre de Benagalbón ha sido, sin duda alguna, su momento estelar.
  • Este encuentro nacional del 16 al 21 de julio ha sellado, en efecto, una prolongada crisis en nuestro hacer, y ha sido el comienzo de un renacer y puesta al día, colmado de fundada esperanza.
  • No ha sido un bonito pero fugaz fuego de artificio, sino el fruto maduro de unos años de experiencias, y el compromiso nacional de proseguir decididamente en la nueva etapa ya iniciada.
  • Ha sido nuestras respuesta y ofrenda a la Virgen Milagrosa, y el nuevo regalo y petición de Ella a nosotros en esta «hora estelar», coincidiendo con el 150 aniversario de sus Apariciones».

Y termino:

Benagalbón-80 fue una fiesta continua, compartida y contagiosa de unos jóvenes en búsqueda de sus raíces cristianas, vividas con estilo propio, abiertos a la ilusión y a la esperanza. Bien merece la pena evocar su recuerdo como una fuerza transformadora en permanente renovación.

Bien merecería la pena que alguien se sintiese llamado a la tarea evangelizadora de elaborar la historia inacabada de los encuentros de Benagalbón, como modelo referente de una pastoral de juventud con sello de autenticidad vicenciana.

No Comments

Post A Comment